Cuando te maquillas ¿No sabes si el rojo te queda bien o si ese labial te apaga la cara? No te pasa solo a ti. Saber qué colores te favorecen te ahorra tiempo, errores y te ayuda a verte mejor sin complicarte. En este artículo te explico cómo identificar tu paleta personal según tu piel, ojos y pelo, sin tecnicismos ni pruebas raras.
Te contaré en qué consiste la colorimetría, cómo saber qué tipo eres, y cómo aplicar esa información a tu maquillaje del día a día. Todo explicado de forma práctica, para que lo puedas aplicar ya, sin romperte la cabeza.
Si te interesa verte mejor con menos esfuerzo, este contenido es para ti. Vamos al lío.
¿Qué es la colorimetría?
La colorimetría es una herramienta que nos ayuda a saber qué colores nos favorecen más según nuestras características naturales: piel, ojos y pelo. No tiene nada que ver con las modas ni con lo que le queda bien a otra persona. Aquí hablamos de lo que te funciona a ti.
No es solo para profesionales ni hace falta estudiar teoría del color. Se trata de identificar qué tonos te dan luz, te hacen ver más descansada y te hacen sentir bien, y cuáles te apagan o te hacen parecer más seria o cansada.
Conocer esto te ayuda a elegir mejor desde un labial hasta un jersey. Y sí, también a maquillarte más rápido, sin probar mil cosas. Es práctico, visual y muy útil.
Cómo determinar tu tipo de color
Para saber qué colores te van bien, lo primero es tener claro qué tipo de color tienes tú. Aquí no hablamos de etiquetas raras, sino de fijarte en tres cosas: tu tono de piel, el color de tu pelo y el de tus ojos. Esto es lo que va a marcar si te favorecen más los tonos fríos o cálidos, suaves o intensos.
Tono de piel
Mírate sin maquillaje y con luz natural.
- Si tu piel tira a beige, dorada o melocotón, seguramente eres cálida.
- Si ves un subtono más rosado, beige neutro o con toques azulados, es probable que seas fría.
- Y si no tienes claro hacia dónde tira, puede que seas neutra.
No te rayes con esto: lo importante es ver si los tonos cálidos te hacen brillar o si los fríos te quedan mejor.
Color de cabello
Tu color de pelo también ayuda.
- Cabellos rubios dorados, castaños cobrizos o pelirrojos suelen ir con pieles cálidas.
- Rubios ceniza, castaños fríos o negros intensos suelen ir con pieles frías.
Si llevas tinte, intenta recordar cómo era tu color natural, o fíjate en cómo reacciona tu piel con distintos tonos de ropa.
Color de ojos
- Los ojos cálidos (miel, verdes dorados, marrones claros) suelen ir con tonos cálidos.
- Ojos grises, azulados o marrón muy oscuro, con tonos fríos.
Pero ojo: aquí no hay reglas fijas. Lo ideal es ver todo en conjunto y quedarte con lo que te hace sentir más cómoda.
Las estaciones cromáticas
Una vez tienes claro tu tono de piel, ojos y pelo, puedes encajar en una de las cuatro estaciones cromáticas: primavera, verano, otoño o invierno. No hace falta saberlo al 100 %, pero estos ejemplos te van a ayudar a ver por dónde van los tiros. Busca la descripción que más se parece a ti.
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Primavera: colores claros y cálidos
Si tienes la piel clara con subtono dorado o melocotón, ojos verdes o miel, y pelo rubio dorado o castaño claro con reflejos cálidos, seguramente entras en esta categoría. Te quedan genial los tonos como coral, salmón, verde hoja, turquesa claro o beige dorado. Si cuando usas dorado notas que la piel se ve más viva, es una pista clara.
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Verano: tonos suaves y frescos
Si tu piel es clara pero con un subtono rosado o neutro, tienes ojos azul grisáceos, verdes claros o grisáceos, y pelo rubio ceniza o castaño sin reflejos cálidos, es probable que seas verano. Te favorecen los rosas empolvados, lavanda, azul cielo, gris claro y tonos pastel. Si el dorado te apaga y el plateado te ilumina, este es tu grupo.
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Otoño: colores cálidos y profundos
¿Tienes la piel beige o dorada, ojos marrón cálido, verdes oliva o avellana, y pelo castaño medio, pelirrojo o con reflejos cobrizos? Entonces los tonos tierra, mostaza, calderas, verde oliva, teja o marrón chocolate te van a sentar de maravilla. El dorado te queda bien, y los colores fríos te apagan.
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Invierno: tonos fríos y vibrantes
Si tienes la piel muy clara o muy oscura con subtono frío, ojos oscuros o azul muy intenso y pelo negro o castaño muy oscuro, puede que seas invierno. A ti te favorecen los colores puros y con contraste: negro, blanco puro, azul marino, rojo cereza, fucsia o esmeralda. Si el plateado te queda mejor que el dorado y los colores intensos te levantan la cara, estás en este grupo.
Cómo hacer un test de colorimetría
Con buena luz y un espejo, puedes hacer tu propio test en casa. Aquí te explico cómo hacerlo de forma sencilla y qué debes observar en cada paso.
Paso 1: preparación del entorno
Ponte frente a un espejo con luz natural, sin maquillaje, sin pendientes ni ropa de color (una camiseta blanca o toalla al cuello va genial). Recoge el pelo para que no influya y ten a mano prendas o telas de colores distintos: dorado y plateado, rosa claro y fucsia, beige y blanco puro, por ejemplo.
Paso 2: haz la prueba de contraste
Coloca una tela cerca del rostro y fíjate en cómo reacciona tu piel. ¿Con el dorado te ves con buena cara y con el plateado más apagada? Entonces probablemente eres cálida. ¿Al revés? Posiblemente eres fría. Haz lo mismo con otros colores: ¿el rosa te da luz? ¿el fucsia te endurece las facciones? Anota lo que ves sin rayarte. Todo es válido.
Una pista fácil: si al probar tonos suaves (tipo melocotón o lavanda) te ves mejor, puede que seas primavera o verano. Si te van los colores intensos (como verde esmeralda o rojo cereza), puede que seas otoño o invierno. Lo importante es cómo te ves tú, no seguir reglas fijas.
Consejos para aplicar tu paleta de colores
Una vez sabes qué colores te favorecen, el siguiente paso es empezar a usarlos en tu día a día. No hace falta hacer un cambio radical ni tirarlo todo. Puedes empezar por lo que más se nota y menos cuesta: maquillaje, accesorios y partes de arriba.
Por ejemplo, si sabes que eres primavera, cambia tu labial nude por un coral suave o un melocotón. Si eres invierno, prueba un fucsia o rojo cereza. Y si eres verano, un rosa empolvado o malva claro puede darte luz sin que te sientas disfrazada.
En ropa, empieza por pañuelos, camisetas, jerséis o bufandas. Son zonas que están cerca del rostro y tienen más impacto visual. Si ves que un color te hace buena cara sin maquillar, es que funciona. Y si uno te apaga o resalta lo que no quieres, mejor dejarlo para los zapatos.
Aplicar tu paleta no es seguir reglas al pie de la letra, es conocerte mejor y usar el color como un aliado. Te ayuda a elegir más rápido, a acertar más, y a verte bien sin esfuerzo.
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